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Terra
La Coctelera

GOOD BOYS

La televisión volvía a escupir saltamontes
estando apagada.
Mario dijo algo de que, como una botella, lo peor que podías hacer con el amor era descorcharlo.
Alguien eructó en el fondo.
Hoy los chicos estaban espesos.
Pero las alas estaban dorándose como una medalla de bronce bajo el sol de Alejandría.
Y eso es lo que cuenta. Sin embargo
Mario insistió, contando algo sobre un vecino suyo
que había aprendido a tocar el fagot
porque le recordaba a su primera esposa.
El del eructo rió. Y luego eructó.
Mario se mosqueó un poco. Estaba intentando ser poeta.
De momento, iba por submarinista.
El asador de pollos parecía una campana de palomitas de maíz.
Bendita, crujiente, dolorosamente bella.
Mario enchufó su sifón a las criaturas ensartadas como jugadores de futbolín.
Nadie dijo ni mú.
Good boys.

ESPERA A LA PRIMAVERA, PERO NO TARDES

No vaya a ser
que se te escape
entre los dedos
y te quedes con cara
de pez con bigote